Él

Un amor olvidado que en realidad nunca dejó de existir.

domingo, 22 de mayo de 2011

Decisiones.

Yo sigo creyendo que el amor es cuestión de decisiones. Hay que dejar de lado el veneno y la daga y buscar tu propio final feliz. Casi siempre. Pero, a veces, a pesar de decidir lo mejor que puedes y de tus intenciones, el destino termina por ganar.
-Te echo de menos.
-No puedo.

martes, 10 de mayo de 2011


Vivir es arriesgarse
Según la RAE:
Arriesgar: 1. tr. Poner a riesgo. U. t. c. prnl.
Pero ¿qué entendemos por riesgo? Siempre lo relacionamos con aquello que puede provocarnos algún daño. Pero yo no creo que sea tan simple. Puede que no solo se limite a la sensación de peligro, quizás abarque todos los terrenos en los que simplemente no tenemos el control absoluto de la situación y eso nos provoca miedo, como a seres cobardes que somos. Siempre queremos saberlo todo, controlar hasta el más mínimo detalle, nunca queremos someternos al riesgo de la incertidumbre. Y me asquea, me da rabia ver como intentamos guiar el curso de las cosas, como si de un títere se tratase.
Pongamos en riesgo nuestros esquemas, aunque solo sea un poquito. Creo que merecerá la pena si lo que está en juego es vivir.

RdeW

Felicidad

Estoy extrañamente feliz. Creo que me he pasado doce de las trece horas que llevo despierta cantando y/o bailando con la música a tope y los ojos haciendo chiribitas.
Puede que todo sea consecuencia de la locura transitoria producida por los exámenes, que hace que me den arrebatos de bipolaridad inconmensurable. No sé, igual es una tara de fábrica, se me suele dar bien eso de “al mal tiempo, buena cara”, aunque últimamente pareciera que estaba perdiendo facultades.
He empezado a hacer una cuenta atrás física. He decidido ir ampliando un poquito más la sonrisa y achinando los ojos a cada día que pasa. Semana tras semana me voy a ubicar una mijita más en esto de la euforia y, como no, añadiré una carcajada extra a cada minuto. ¿Qué te parece? Es un método poco habitual, pero es que a mí eso de ir tachando los días en el calendario e ir arrancando las esquinas de la agenda me resulta atroz. Qué cojones, quiero que todos estos días permanezcan ahí, imperturbables, para poder reírme de ellos con inquina cuando los haya dejado atrás.
 

No, no y no...

No me gusta la lluvia. Tampoco las tiritas transparentes . Odio la mantequilla. No me gusta Crepúsculo ni la moda Blackberry. Me molesta cuando las cruces verdes de farmacia no marcan la hora, y no me gusta la capita de nata que le queda a la leche. Adorar a la capital inglesa es decir poco. Me gustan los anillos, y las neveras con imanes. Me gustan las ratas y los gatos. Amo a Harry Potter y todo lo que tenga que ver con él.  John Lennon es un ídolo . Me gusta pintar las cosas con esmalte y también los juguetes que hacen ruiditos.
 No me gusta enamorarme en abril, tampoco el resto de los meses... 
Rebeca de Winter (L)

1 de Noviembre de 1985.-

-Que tonto al pensar que podrías enamorarte de alguien como yo.
-No me puedo enamorar de nadie.
-¿No te puedes enamorar?¿Una vida sin amor? ¡Es terrible!
-No. Estar en la calle es terrible.
-El amor lo es todo.
-¿Cómo?
-El amor es algo expléndido. El amor...nos transporta. Todo lo que necesitas es amor.
-No empieces con eso.
-All you need is love.
-Una chica debe comer, o terminará en las calles.
-All you need is love.
-El amor es solo un juego.
-Yo nací para amarte y tú para amarme a mí.
-La única forma de amarme, cariño, es pagando una bonita suma.
-Sólo una noche, déjame solamente una noche.
-No puedes pagarme.
-En el nombre del amor.
-Estás loco.
-No me dejes así.
-Podría pensarse que la gente está cansada de tontas canciones de amor.
-Pero yo miro a mi alrededor y no es así.
-Algunos quieren llenar el mundo con estúpidas canciones de amor.
-¿Y qué tiene de malo?
-El amor nos hace comportarnos como inconscientes, tirando nuestra vida por la borda por una simple noche feliz.
-Podríamos se héroes, ahora y siempre.
-No podemos.
-Deberíamos ser amantes.
-Sabes que no podemos hacer eso.
-Deberíamos ser amantes y es un hecho.
-Yo...solamente...siempre estaré enamorada de tí.
-Yo, no puedo evitar amarte.
-Cuán maravillosa es la vida ahora que estás tú-cantaron al unísono.
-Vas a complicarme la vida, lo sé.
Y la luz de la luna iluminó aquel esperado beso en el edificio con forma de elefante.

RdeW

lunes, 25 de abril de 2011

BRUNO Y NICOLE




-¿Más limonada?
-No gracias, quizá luego.
¿Y chocolate?Yo adoro el chocolate. Básicamente creo que no podría vivir sin él.-Bruno fijó la vista en la muchacha que tenía delante. Era extraño. Tenía el cuerpo de una mujer de los 23 años que le correspondían, en cambio, sus comentarios y expresiones eran los de una niña que no superaría los ocho años. Le irritaba y a la vez le encantaba. Extraño, sí, muy extraño.
-No, Nicole, muchas gracias.
-Pues tú te lo pierdes-ella movió su rojiza melena con descaro y engullño otra onza de chocolate. Posteriormente se sentó al lado del asombrado Bruno.

Limonada con chocolate. ¿A quién demonios se le ocurría mezclar algo así? Él ácido sabor de la limonada neutralizaba por completo la dulzura del chocolate. Tan solo Nicole Françoise Pourvoir sería capaz de comerse aquello.
-Por Dios, Nicole, ¡Qué mezcla más rara!-la cara de Bruno mostró el asco que le correspondía, el que estaba sintiendo.
-Tu si que eres raro, Bruno, así que cállate-le pegó amistosamente en el brazo y soltó una de sus pequeñas carcajadas.
-Bueno, vale.
Un incómodo silencio se instaló en la terraza.
-Oye Nicole...todavía no me has explicado por qué dejaste a Ashton Kutcher, todas dicen que es el hombre perfecto: guapo, listo, dulce, con un buen trabajo...-los celos corroían a Bruno por dentro. Ashton era su maravilloso jefe.
-Ya te lo he dicho, era un hombre demasiado bueno-Nicole pronunció esas palabras con toda la naturalidad del mundo, como si lo que estaba diciendo fuese lo más normal.
-Pero sigo sin entenderlo. ¿Por qué?
-A tí no te lo puedo explicar, Bruno, querido, no tienes la mente abierta. No lo comprenderías. ¿Para qué desperdiciar las palabras?
-Las palabras no se desperdician, Nicole, de hecho, tu hablas sola muchas veces. Además, te prometo tener la mente ¿Cómo has dicho? Abierta.
-Bueno, vale-ella asintió con una sonrisa.
A Nicole le encantaba sonreír. Su mente infantil la hacía ser feliz en todo momento y, por consiguiente, sonreía más que cualquier humano adulto del mundo. La sonrisa de Nicole encantaba a todo el mundo, particularmente a Bruno.
-Cuando empecé a salir con él me di cuenta de que no estaba enamorada, seguía queriendo a su hermano, el muerto ¿recuerdas? Bueno, ahora ya no quiero a ninguno-rió dulcemente.
-Si, algo me contaste.
-Bien, Ashton comenzó a salir conmigo por simple consolación, no porque me quisiese. Era su "deber".
-¿Cómo lo descubriste?
-En mi segunda noche de viaje de novios, de casados no ¿eh?, de novios. Estaba esperándole sentada en la ventana a la luz de la luna y...¿Mas limonada Bruno? Ya es más tarde.
-NO, no...gracias...quizá más tarde.
LA cara de Nicole mostró confusión.¿Cómo alguien no quería limonada en un momento así? Que raro era Bruno.
-Bueno, en fin, ¿Donde estaba?
-Estabas sentada en la ventana al la luz de la luna con un camisón...¿Cuándo entra Ashton?
-No entra-Su mirada se dirigió triste al suelo durante unos instantes pero, rápidamente, sus ojos volvieron a brillar con la vivacidad de siempre.
-¿Cuál fue su explicación?
-Se había comprado una revista en recepción y leído el horóscopo. Este decía: Aries, es Aries ¿sabes? Cómo yo, No emprender nuevos proyectos. Entonces...le dejé a la mañana siguiente cuando se dignó a subir a verme.
La cara de Bruno era de sorpresa increíble. La vida de Nicole parecía recién sacada de un libro de cuentos infantiles.
-Comprendo Nicole.
-¿En serio? ¿Me comprendes? Pues menos mal, porque eres la única persona y, la verdad, no entiendo por qué...no tienen...la mente abierta digamos. Imagínate que un día cualquiera le pedía que lavara los platos, o fregase el suelo y su horóscopo no se lo permitiese...SERÍA HORRIBLE.
-Tienes toda la razón, Nicole, toda la razón-Bruno sonrió mientras negaba con la cabeza. De verdad era una chiquilla metida en el cuerpo de un hombre.
-Gracias Bruno, creo que es la primera vez que estamos de acuerdo con algo-Nicole le guiñó un ojo y le mostró una de sus hermosas sonrisas. Luego le abrazó.
Si, definitivamente, Bruno estaba muy contento con que Ashton Kutcher fuera un hombre demasiado bueno.

                                                                                  RdeW

jueves, 21 de abril de 2011

El mundo está loco.-


“The world is crazy” Lolita leyó esta frase un centenar de veces antes de comenzar la historia. ¿Qué historia? Pues una, la que ahora mismo te voy a contar, mira tú que casualidad. Como toda historia tiene un comienzo y el de esta es esa frase, que traducida a nuest4o idioma dice, básicamente, “El mundo está loco”.
El libro de inglés era algo muy especial para la pequeña Lolita. Era el libro de su asignatura preferida y el que tenía escrito en su parte de atrás, en letras grandes y unidas. La letra de Lolita demostraba su personalidad. Como en cada persona, creo yo.
-¿Por qué vas a entrar, Lolita?-Rebeca la miró desafiante pero a la vez con dulzura. Sabía que solamente así su mejor amiga se atrevería a dar el paso.
-Porque el mundo está loco, Rebeca.
-Y ¿por qué está loco?-Los labios rojos de Rebeca dibujaron esta frase a una velocidad perfectamente normal pero para Lolita fue a cámara lenta. Estaba nerviosa, como cada día y no lo entendía. Bueno, en realidad si que lo entendía pero no quería creerlo.
-Porque él me quiere.-una frase que parecía muy fácil de decir pero complicada de entender para una mente no lo suficiente abierta.
“La mente siempre abierta”. Era mi más famosa frase. Si no ves el mundo con alegría, entonces ¿Cómo conseguirás alcanzar la felicidad? El optimismo era una de las virtudes que más nos caracterizaba a mi mejor amiga y a mí. La vida nos había dado razones para ello.
-Entonces…¿A qué esperas?
Lolita abrió la puerta lentamente dándome antes un fuerte abrazo. Allí estaba él, atareado con sus papeles y su ordenador. Era un hombre tan ocupado.
Como cada mañana, miles de bolígrafos estaban esparcidos por la mesa. Había de todos los colores y formas. Algunos de ellos habían terminado “sin querer” en las manos de la pícara Lolita.
-Hola Emel, ¿Se puede?-fijó su vista en la bola del mundo que adornaba en su despacho y, posteriormente, en la infantil pegatina pegada en el país llamado Canadá, aquel esperado viaje.
La cara de él cambió por completo. Siempre era una alegría ver a su pequeña, dulce y guapa Lolita. Su pelo moreno caía sobre su hombro derecho como miles de veces la había visto, su cuerpo vestía un precioso e infantil vestido blanco que dejaba ver sus blancas y bonitas piernas, las cuales terminaban en unos dulces zapatos color blanco también.
-Si eres tú, Lolita, por supuesto que sí. ¿Hay algún problema con la redacción del otro día?
-No, no es eso, simplemente necesito que me expliques algunas cosas, solo será un momento. Si no es molestia claro. He traído el libro.
-Claro que no, Lolita. Ven, siéntate.
Ella se acercó y comenzó la lección de inglés. Lolita lo entendía todo, por supuesto. Simplemente era una excusa más para verle.
Emel comenzó a observar las frases que Lolita había escrito en el libro. Pronto llegaría a la que no podía ver. Lolita se levantó bruscamente.
-Oye...Para, no quiero que lo veas.

-¿Por qué...escondes algo?-Él sonrió con picardía

-No...Pero, no es el momento ni el lugar para que lo veas.-Ella comenzó a ponerse nerviosa.
Se soltó la pinza del pelo y comenzó a moverla mientras se movía el labio inferior y miraba hacia abajo.

-¿Por qué?

-Porque no.
A ella se le cayó la pinza del pelo.
-Y ahora es... el momento en el que tú te agachas y yo... ¡cojo el libro!

-No...Devuélvemelo...
¡te quiero!-pensó. Pero no logró decirlo. Como muchas otras veces las palabras se quedaron en su interior. Como muchas otras veces, decidió que lo mejor era esperar un poco. Tenía toda la vida por delante y podría confesarle sus sentimientos cualquier día. Lolita se conformaba con pequeños momentos como el de aquella mañana y así pudo seguir bastante tiempo. Con miradas, “Bu´s”, guiños, sonrisas bonitas, camisas azules, piruletas rojas de corazón, juntar las narices pero sin llegar a besarse, bolígrafos y más bolígrafos de regalo, hacer la compra juntos, llaveros con forma de coche, let me love you, mensajes en los que claramente se podían leer las palabras “mee too”, Remember the promise you made, correos y más correos…y muchas cosas más que hacían que el mundo de Lolita se tambalease.
Y... ¿cómo contar el final de esta historia? No tiene fin, porque ellos dos han querido que la historia “termine” así, porque, en pocas palabras…
EL MUNDO ESTÁ LOCO.

                       R de W